martes, 25 de septiembre de 2012

La Adolescencia, el reto para hijos y padres.


Como ya lo había mencionado en la publicación anterior, la Pubertad y la Adolescencia es una etapa del Ser Humano en la que hay que navegar sobre profundos océanos. Que sin una guía adecuada, pasaremos dando vueltas de timón sin llegar a ningún lado.


Ahora toca el turno a la Adolescencia. Algunos especialistas comentan que esta etapa del Ser Humano surgió con la Revolución Industrial, cuando dejaron de emplearse niños en el trabajo puesto que el trabajo artesanal vino a ser reemplazado por la maquina y por lo tanto se necesitaba más fuerza y destreza para operar enormes maquinarias. Lo que hizo que los niños fueran desplazados de los empleos generando así, un hueco en la vida del niño, dejándolo a que se adaptara a las nuevas necesidades sociales y económicas.



Considerando que el termino Adolescencia esta ligado a adolescer ó padecer y es que precisamente es esto. Padecer la perdida de la niñez y a su vez, adolescer que aún no se es considerado adulto. Puedes navegar en la red y encontrarte con un sin fin de características del adolescente, para nuestra ventaja, las características van en aumento, puesto que no son los mismos adolescentes de los 80´s, 90´s y los de esta década.

Lo importante es saber como enfrentar esta etapa cada vez más compleja, más caótica y no precisamente porque nuestro adolescente sea el complejo o el caótico. Sino porque los medios de comunicación van modificando la relación que se da entre las personas. Puede parecer extraño, pero en la actualidad los hermanos se comunican más por facebook que en persona; o los papás llaman a sus hijos a sus celulares para decirles que lleguen temprano. Es ahí donde te preguntas: ¿donde quedó la plática en la cena? ó ¿acaso no se juntan a la hora de comer?

1.- Comunicación. Es básico que regresemos a la comunicación cara a cara. Hablar de nuestros problemas, nuestros proyectos, nuestras preocupaciones y que no tengamos que enterarnos a través de facebook o twitter del estado anímico de nuestro hijo.

2.- Fuerte sin ser inflexible. En esta edad, a los chicos se les da el desafío a la autoridad, ojo con esto, se trata de ser fuertes a la hora del castigo o de llamar la atención de los chicos. Pero no es lo mismo que quererlos educar bajo una disciplina militarizada. La firmeza no va ligada al autoritarismo.

3.- Todo se gana en esta vida. Enséñale a tu hijo o hija, que todo se gana en esta vida. Nada es gratis, hay que luchar, esforzarse, trabajar y ser mejor cada día. Tanto en los quehaceres de la casa, como en la escuela o en el trabajo. Si queremos algo, tenemos que luchar por ellos. Si vas a castigar a tu hijo por no cumplir un compromiso o desobedecerte, que el castigo no sea en plazos: "este fin de semana no sales" dicen muchos papás. No, mala técnica, es mejor si empleas algo como: ¿quieres salir el fin de semana? ¡Gánatelo! es mejor, así se enseña que en la vida las cosas se ganan.

4.- Responsabilidad. Asignale tareas permanentes en casa. Lavar los trastos de la comida o de la cena, enseñale a que lave y planche su ropa y que si no lo hace, tendrá que ponerse la ropa sucia o arrugada.

5.- Evita ser "amigo" de tus hijos. Pierdes autoridad pero sobre todo respeto. Muestrale que puede confiar en ti pero no tratarte como un igual. Es muy probable que te enojes si sabes que tu hijo fuma, bebe ó usa drogas. No pongas el grito en el cielo. Escuchalo, oye sus razones, pon atención en lo que lo motivo a hacerlo. Si lo regañas, le pegas o lo insultas, ¡Bravo! lo estarás alejando de ti. Ojo, no estoy pidiendo que le toleres estos comportamientos, primero escucha, concientiza sobre el daño que se hace y pon una solución a este problema.

Aplica te

En este momento de la vida, es ignorante el flojo, hay muchos medios para hacerte de información, desde los tradicionales hasta las nuevas tecnologías de la información. Asesorate con psicólogos, médicos, profesores y trabajadores sociales, ellos pueden darte alternativas de acuerdo a tus necesidades. Aunque ya no sean unos niños, no los abandones, acercate a sus profesores, asiste a las reuniones de la escuela, involucrate en lo que hacen e involucralos con lo que tu haces. 

Es difícil agotar un vasto tema en un espacio tan breve, pero pregunta, asesorate, busca, pero sobre todo, mantente en contacto y en comunicación con tu hijo, habla con tu hija, comentales tus planes, tus proyectos, comparteles como resuelves los problemas. En lo particular me da pena cuando alguien me pregunta: psicólogo, ¡hable con mi hijo! no sé nada de él. Casi siempre respondo: ¿que haz hecho tú todo este tiempo?