martes, 2 de julio de 2013

El reto es para todos.

Preludio

Hoy fue un día interesante, en el apoyo psicológico que doy en el Departamento Psicopedagógico de la Universidad, una alumna me pregunto: ¿Cómo puedo hacer para tener calma? ¿Para estar en paz conmigo? Estas preguntas fueron detonantes para ella, pues encontró una serie de cosas que puede hacer para encontrar esa paz, esa tranquilidad que en estos momentos necesita, más porque se enfrenta a decisiones que son muy particulares y por si fuera poco, también tiene que cumplir con la escuela, con su trabajo y con el papel de hija que tiene en su familia.
A continuación quiero compartir las cosas que esta chica encontró para tener paz consigo misma. Por obvias razones no daré el nombre de la persona, pero el crédito, claro que lo tiene y estoy seguro que cuando lea el artículo, sabrá que es ella quien inspiró el artículo de la semana.
Despegue

1.- Asumir lo que es mío y dejar lo que no es. Y esto es en toda la extensión de las palabras, y va desde asumir las consecuencias positivas o negativas de los actos que realizamos o dejamos de realizar, pasando por asumir sentimientos que tienen que ver directamente conmigo y sentimientos que otras personas consciente o inconscientemente nos hacen sentir, pero que al final somos nosotros y sólo nosotros, los que decidimos sentirnos de una o de otra forma.


2.- Establecer prioridades. Es cierto que a vuelo de pájaro todo es prioritario, pero hay cosas urgentes y que necesitan ser atendidas de manera inmediata, como hay necesidades que pueden esperar un poco antes de ser atendidas. Sé -y esta chica lo reconoce- que cuando traes la cabeza como una licuadora, -frase de la alumna- es difícil saber que es lo urgente y que puede esperar, pero es también parte de la enseñanza que nos da la vida, nadie nos dijo que no habría tormentas, entonces aprendamos a tener calma aún en los peores vendavales.

3.- Tiempo para reí, tiempo para llorar. En lo particular me da gusto que gente joven comience a tomar consciencia del tiempo y que todo tiene y requiere su tiempo, el trabajo, la familia, la escuela, la pareja, los amigos, las fiestas, el pensar, el desahogarse, el platicar, etc. Para todo hay tiempo, lo importante es saberlo distribuir y respetar.

4.- Nada es para siempre. Claro, ni el momento más crítico o la alegría más grande, nada, nada es para siempre, todo viene con fecha de caducidad; desde una enfermedad, hasta una relación de pareja, lo importante es saber cuándo es momento de dejar ir las cosa, pues a veces nos aferramos a ellas aún cuando su tiempo termino.

5.-Siempre hay tiempo para cambiar. Y esto se nos olvida constantemente, esperamos cambiar al inicio de la semana, del mes, del próximo año o hasta que cambien los demás. Y el cambio lo podemos hacer hoy mismo, en este instante, en este segundo. No deberíamos de esperarnos a que sea alguna fecha especial, hace esto solo habla de nuestras resistencias para cambiar.

Aplica te

No quiero pecar de reiterativo y todos sabemos que en este blog no se dan recetas ni fórmulas, en el mejor de los casos, compartimos ideas, pensamientos, acciones que le sirvieron a alguien y que tal vez nos puedan servir las mismas o que detonen otras en nosotros corregidas, aumentadas y mejoradas. Aclarado esto, les comparto lo que vi y aprendí de una joven, cuando para muchos adultos creemos que los jóvenes sólo están pensando en la fiesta, los amigos y la pareja.

Para la alumna que comentó vendrá un reto importante, ¡Hacerlo! Por su bienestar, para su mejora…aunque pensándolo mejor, el reto es para todos.

Saludos.