lunes, 3 de marzo de 2014

Lo importante es que llores.

Preludio 

El llanto medio u ordinario consiste en una contracción general del rostro y un sonido espasmódico acompañado de lágrimas y mocos, estos últimos al final, pues el llanto se acaba en el momento en que uno se suena enérgicamente. J. Cortazar

Hasta el día de hoy y con lo que sé, el Ser Humano es la única especie en la tierra en derramar lágrimas producto de sus emociones.

Despegue

 Este artículo está dedicado al llanto. Al acto de llorar, berrear, chillar, al gimoteo o el  sollozo. Llámale como quieras, lo importante es que llores. ¡Si, efectivamente! ¡A llorar se ha dicho!

Y es que llorar es un sentimiento tan demeritado, tan estigmatizado, tan prejuiciado, que  es muy común escuchar o en el peor de los casos hasta nosotros mismos decir: “deja de llorar” “no vale la pena que llores” “con llorar no arreglas nada”. ¡Claro que si arreglas y mucho! Pero es con estas frases que vamos creciendo y  escuchando a lo largo de nuestra vida de modo en que nos vamos educando a no llorar, aprendemos a aguantarnos las ganas de llorar o al menos lloramos sólo en momentos muy particulares, casi casi especiales. ¿Cuáles momentos? La muerte de un ser querido, un golpe verdaderamente fuerte, o tal vez cuando nos sorprenden con una noticia verdaderamente agradable. Como vemos, el llanto es un acto tan limitado, que terminamos por reusarnos a llorar, aun cuando esto sea necesario y más que por salud física, por salud mental.


Desde hace mucho tiempo, se ha venido considerando al llanto como un acto de cobardía, mostrar debilidad, incluso hay quienes se atreven a mencionar que el llanto es un acto casi exclusivo de las mujeres y los niños. Esto no es lo peor, lo verdaderamente grave es que hay personas que creen esto y por lo tanto dejan de llorar y buscan compartir esta idea de lo malo, exclusivo e improductivo que puede ser llorar.

También quiero reconocer, que quien se reprime el llanto es en verdad una persona muy fuerte, mira que controlar esa sensación de presión en el estómago, sentir como sube por tu esófago, llega hasta la garganta, para hacerse un nudo, que te quiebra la voz, tus ojos comienzan a enrojecerse y a ponerse vidriosos, tu boca se reseca, la saliva se vuelve más viscosa, tu corazón acelerado, algunos hasta las manos les tiemblan y  toda esta presión, lista para salir en una explosión liberadora y ya cuando asoman las primeras lágrimas y la voz se vuelve más temblorosa...¡Pum! aparece esta gran barrera e impide la liberación de esta explosión. Ahogando el llanto, reteniendo las lágrimas, controlando el temblor de voz y manos y al paso de algunos minutos, el llanto se fue, se esfumo, aunque casi para muchos es imposible ocultar o disimular que se tenían ganas de llorar. Esto, no cualquiera lo hace.    
Algo muy común que recomiendo a las personas que me consultan, es que se den una oportunidad para llorar, ya que cuando estamos en la conversación, siempre aparece en que son personas que lloran poco pero que tienen muchos motivos, pero sobre todo muchas ganas de llorar, pero por las razones que comentaba anteriormente, no lo hacen. Bueno, con decirles que he conocido a 3 personas que han dejado de llorar por falta de tiempo, que debido a sus múltiples ocupaciones, no tienen tiempo para llorar, ¡habrase visto!

Aplica te

No pretendo hacer un ensayo del llanto y miren que si hay material, pero aquí la invitación es a que lloren, a desahogar los sentimientos que provocan esta sensación, despojémonos de estas ideas de antaño sobre lo que implica llorar, es una forma de liberar emociones, así como lo hacemos cuando sonreímos hasta carcajearnos, imaginen que somos una olla de presión, y que una forma de liberar esa presión es atreves del llanto, la válvula se abre y deja escapar en lugar de vapor, un torrente de lágrimas, pero sobre todo, de emociones contenidas, guardadas, reprimidas, que amenazaban con hacernos estallar, quien sabe de que manera.
Así que se vale llorar, como dijera José Alfredo Jiménez...comienza siempre llorando y así llorando se acaba...