jueves, 1 de mayo de 2014

El reto de ser niño hoy.

Preludio
Después de haber salido de la cámara de reflexiones, con este artículo, retomamos trabajos con toda fuerza y vigor.

Despegue

En esta ocasión, quiero reflexionar sobre el reto que es ser niño en este momento de la vida. Analizando la situación histórica que nos está tocando vivir es por demás interesante, demasiada competencia, una vida vertiginosa, consumista, llena de información a todas horas, por todos lados  y por lo tanto, tener una mayor capacidad para procesar esta información la cual nos llega a las televisiones, a nuestros lugares de trabajo, en nuestras familias, a nuestro celular inteligente.

Despertar, desayunar, ir al trabajo, dar el máximo, regresa a casa, atiende a los hijos, las deudas, los planes, tanto familiares como personales, capacitaciones –por tu cuenta o de las que te mandan en el trabajo- dar el máximo, ser el mejor empleado, que innova, que crea, que se mide con estándares que ni a veces el mismo empleado entiende, la actitud proactiva; o el negocio propio, a veces se vende otras no, la competencia de las mercancías importadas, de baja calidad pero más económicas, la nueva reforma hacendaria implica que uses computadora para expedir facturas, ¿computadora? ¡Pero si lo último que toque fue una máquina eléctrica de escribir! Como adulto y como padre o madre, te toca no sólo librar la batalla contra tu depresión, mal humor, la poca tolerancia a la frustración o las decepciones. También tienes que apoyar a que tus hijos sepan hacerles frente a estas batallas y otras, como el bullyng, aunque en tu caso te toca vivir el mobbing, el uso y abuso de drogas, alcohol y tabaco, las redes sociales y su necesidad de tener un buen uso de ellas. Te toca también apoyar a tus hijos en su seguridad,  estar alertas en el transporte público, aunque también los tienes que enseñar a subirse al coche, poner el seguro, ir viendo a todos lados, no para disfrutar del panorama, sino para estar alerta ante cualquier situación de peligro. Llegar a la escuela, estudiar, sacar buenas notas, aprender además de los conocimientos básicos técnicos y científicos, hay que aprender  a manejar mejor la computadora, un idioma extra, si se pueden dos, mejor. Llegar a casa, ayudar en los quehaceres propios del hogar, bueno, algunos están exentos de esto. Mejor ven tv, o se abstraen al grado de pasar desapercibidos por estar revisando su teléfono celular, si, ese teléfono inteligente que costo miles de pesos, ese que parecía un aparato inofensivo y hoy se convirtió en un arma poderosa, sirve para filmar y denunciar algún tipo de abuso, o para tomarse fotos, mismas que aparecerán publicadas y en ocasiones mal usadas. La tarea escolar, ¿para qué? No ayuda, se baja de internet, el profesor si se da cuenta no dice nada y en el peor de los casos, ni sabe que es un plagio de otro trabajo, ¿actividades al aire libre? ¡No creo! ¿Con esta inseguridad? ¿Con la alta contaminación? Además no hay un parque cerca, ya lo quitaron para poner una tienda de conveniencia, y el que hay está lejos y se juntan más adultos a drogarse que a ejercitarse. Y por si fuera poco ¿quién lleva a los hijos al parque? Ambos papás están cansados, hay cosas pendientes en la casa y alguno de ellos se trajo algo de trabajo, para avanzarle y seguir dentro de la aceptación de los jefes. Mientras, la comida, la ropa, la limpieza de la casa, como buen adulto responsable de su salud física y mental, medio hace algo de ejercicio en casa, con el aparato caro y estorboso, después los recomendadísimos 15 minutos de lectura, leer, te hace crecer, dice la campaña que nos bombardea por todos los flancos.  


¡Esperen! ¿Y el reto de ser niño?
-¿Más retos? ¿A caso no basta con lo que arriba acabo de escribir? Y aunque está mezclado o confuso y en pocos momentos definidos,  al  leer este artículo, puedes correr el riesgo de no saber cuándo se habla del niño y cuando del adulto, en momentos se juntan y en otras se separan. Parecen que viven cosas diferentes, pero si las analizamos, son muy parecidas.

Ese es el verdadero reto de ser niño el día de hoy. Aprender a vivir con el mundo del adulto, adaptarse a las necesidades propias que tienen los padres, pero también adaptarse a las necesidades propias del niño. Como niño que es, no sabrá como satisfacer las carencias afectivas, bueno, también muchos padres no saben como satisfacer estas mismas necesidades de sus hijos. El reto es aprender el conocimiento que se da en la escuela, en la casa, en la calle, en el internet. Su uso y discriminación de este conocimiento es el reto para los niños porque todos le dicen que debe o no debe de hacer, pero pocos –incluyendo papás y profesores- le ponen el ejemplo. Adaptarse rápidamente a los cambios, es un gran reto para los niños, más si consideramos que en ocasiones ni los mismos adultos nos adaptamos a estos cambios.

El reto está ahí, mantener la calma en la tormenta, disfrutar la lluvia mientras dura, controlar las emociones principalmente aquellas que sean negativas, no estallar o responder de manera impulsiva, el único problema es que nadie les ha dicho el como. Ni los mismos adultos, porque tampoco lo sabemos. Lo vamos aprendiendo durante la marcha.

Aplica te.

¿Qué pensaban? ¿Qué daría una receta para que los niños se adapten a los retos del hoy? Los que me han seguido –que les agradezco infinitamente- saben que no soy así. Mi intención es mostrarles las cosas, ponerlos a reflexionar para que se pongan a actuar. Así de simple, así de sencillo.

Estuve tentado a publicar este artículo el 30 de abril, día en que por un decreto de la ONU, se festeja el día del niño y de la niña para ser incluyente, pero como todos sabemos, en los momentos festivos nadie se pone reflexivo, hasta que viene la cruda…realidad.