lunes, 25 de agosto de 2014

Despertar es...Ya



Preludio

En días pasados, una historia conmovía al mundo, un ser humano, actor de fama internacional, con muy buena posición económica y social, admirado por su trabajo histriónico, por su carisma y simpatía, nos mostró un papel, que le costó la vida poderlo representar.

Despegue

Ya se ha corrido mucha tinta y mucha saliva, pues la muerte de Robin Williams ha sido uno de los sucesos más comentados en todos los medios de comunicación a nivel mundial, no había noticiero, programa de revista o periódico que no estuviera mencionando este tema.
 En mi caso, no hablaré de este gran actor, y mucho menos cuestionaré o hare prejuicios de su decisión  puesto que desconozco como llevaba su vida, no teníamos una amistad, yo no soy su biógrafo ni él mi paciente.

Aún no acababa yo de salir de la conmoción cuando en las noticas escucho que una médico ginecóloga del estado de Michoacán aquí en Méjico,  aparece atada de pies y manos, con los ojos vendados,  con  cortadas en los senos y en el abdomen simulando una cesárea,  con un mensaje que al parecer era dirigido a los médicos con pocos escrúpulos.  Todo parecía indicar que alguien habría cobrado venganza, algún bebé muerto, una negligencia médica, en fin; las investigaciones demuestran que es un auto atentado, que la médico buscaba llamar la atención de su ex pareja, por eso organiza todo esto, para que su pareja la voltee a ver; yo sólo pienso que ¡se sintió desesperada!

No sé si es el destino, aunque alguien me comentaba que era algo así como un “efecto domino” producido por el suicidio del actor, y muchas personas, envalentonadas – o liberadas- buscaron terminar con su propia vida. Y cuando leo el periódico local, descubro que un chico, de escasos veinte años, decide terminar con su vida colgándose en el interior de su casa. 

Tres acontecimientos, tres sufrimientos, tres personas que pasan al acto, dos lo logran, la otra lo mantiene latente.  Hablo de tres porque son los únicos que acabo de ver en las noticias, quien sabe cuántos más de estos actos pasen desapercibidos para los medios de comunicación.

Y estos acontecimientos me llevan a pensar…¿Qué nos está pasando como especie? ¿Qué le pasa a la máxima creación del Ser Supremo? ¿Se alejó tanto de él como mencionan algunos? O es que sólo somos una especie presuntuosa y egocéntrica que nos sentimos diferentes sólo porque nuestro nivel de razonamiento, de análisis, de crítica, es superior –al menos eso decimos nosotros- al del resto de las especies…

¿Es el estrés? ¿La ambición? ¿La poca tolerancia a la frustración? ¿El vacío existencial del que ya los filósofos hablaban? ¿Es la soledad que dan las redes sociales y el ciber espacio con su internet? Las preguntas siguen saltando como palomitas de maíz recién salidas de la máquina y listas para disfrutar con la película. Quiero buscar un factor que sea el preponderante para que los suicidios nos recuerden cuan tan frágil es la vida emocional de las personas. Que no importa el dinero, la posición social, la profesión o que si nuestra vida está rodeada de glamour o no lo está.

Aplica te

Lo único que sí sé, es que no podemos cerrar los ojos ni ocultar con nada la importancia de un equilibrio emocional, la salud mental debe de ser una prioridad de las políticas públicas en las agendas legislativas, se debe de llevar esto a los gobiernos de todos los países, dar prioridad en las organizaciones internacionales, en los tratados, en las convenciones, en la toma de decisiones a nivel local, en pocas palabras, la salud mental de cada persona, ya no puede ni debe de ser un lujo, un mero discurso, una mera cifra estadística. Señores de los cultos y religiones por el mundo esparcidos, les hago una invitación, un llamado para que se renueven, sus feligreses se están fugando de sus templos, de sus oraciones, pero el problema es que no saben para dónde ir, a donde llegar. Las promesas se han quedado en eso. Señores maestros de todas las escuelas, enseñar que el conocimiento no es una mera herramienta para hincharse de dinero las cuentas bancarias, sino que abre el pensamiento, hace que las personas se den cuenta que hay una gran diversidad por descubrir en esto que llamamos vida y que al conocer más, el vacío se llena con el conocimiento. A ustedes, queridos colegas, que están o estamos esparcidos por el mundo también va el llamado, algo debemos hacer y aunque pueda ir en contra de alguna teoría, postulado o paradigma, llevemos a la gente, nuestros pacientes, una flama de esperanza, ¡qué importa si eso no proponía Freud! ¡Qué importa si es jugar con la mente de las personas a través de la sugestión como lo mencionan los conductistas! Lo que importa es el Ser Humano y está de nosotros ofrecer alternativas de solución, alternativas de vida para que sea un placer vivirla. Aunque, el sufrimiento es también una elección...

Post data. Lo leí de uno de mis autores favoritos…”El suicidio, no es más que la manifestación violenta ante la frustración de la vida”… Arthur Schopenhauer